Así funciona la Red de Alerta Alimentaria

El objetivo de esta red es proteger la salud humana y gestionar los riesgos alimentarios mediante un sistema coordinado de intercambio rápido de información sobre productos que puedan suponer un peligro.

Su base legal se encuentra en:

  • El artículo 25 de la Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición.
  • Los artículos 50 a 52 del Reglamento (CE) nº 178/2002, por el que se establecen los principios y requisitos generales de la legislación alimentaria en la Unión Europea.

En el marco de este sistema, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) actúa como punto nacional de contacto, coordinando la transmisión de información con las distintas redes de alerta alimentaria, tanto a nivel nacional como internacional.

Fuente imagen: AESAN

Estas redes permiten mantener una vigilancia permanente de cualquier riesgo o incidencia relacionada con los alimentos que pueda afectar a la salud de las personas consumidoras, garantizando que los productos puestos a su disposición sean seguros y no presenten peligros para la salud.

Para alcanzar este objetivo, el elemento esencial es el intercambio rápido y eficaz de información entre las autoridades competentes, las empresas alimentarias y, cuando procede, las personas consumidoras.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) elabora anualmente los informes del Sistema Coordinado de Intercambio Rápido de Información (SCIRI), en los que se recopilan todas las notificaciones de la red de alerta que han afectado a España. Estos informes incluyen una descripción detallada de los productos implicados, los peligros detectados y el origen de los alimentos objeto de notificación.

¿Cuándo se publica una alerta alimentaria?

El inicio de un expediente de alerta alimentaria, ya sea a nivel nacional o europeo, no implica necesariamente que los productos afectados hayan llegado a las personas consumidoras. Incluso cuando los alimentos han iniciado su distribución dentro de la cadena alimentaria en España, puede ocurrir que se retiren antes de su venta al público.

Por este motivo, no todas las notificaciones registradas en el sistema europeo RASFF (Rapid Alert System for Food and Feed) gestionado por la Comisión Europea son objeto de comunicación pública en España.

La activación de una alerta responde a la detección de productos no seguros por parte de empresas o autoridades competentes, que actúan de forma inmediata para retirarlos del mercado y evitar que lleguen a la población.

No obstante, si a pesar de la rapidez del sistema los productos han llegado a estar disponibles para el consumidor final, se activan mecanismos adicionales, especialmente en el ámbito de la comunicación pública.

Por tanto, el objetivo principal de la publicación de una alerta alimentaria es informar a la ciudadanía cuando un producto que ha estado a la venta puede presentar un riesgo grave, con el fin de evitar su consumo.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) establece criterios específicos para la publicación de alertas en su página web y redes sociales, priorizando aquellos casos en los que el riesgo pueda afectar directamente a la población.


¿Cómo debo actuar cuando se publica una alerta alimentaria?

Cuando la AESAN publica una alerta alimentaria, es importante:

1️⃣ Comprobar si tengo el producto en casa o si lo he consumido.

No todas las alertas afectan a la población general. Muchas están dirigidas únicamente a personas con alergias o intolerancias específicas. Si no se pertenece al grupo vulnerable indicado, no es necesario alarmarse.

2️⃣ Verificar la identificación exacta del producto.

Debe revisarse cuidadosamente:

  • Denominación del producto.
  • Marca comercial.
  • Número de lote.
  • Fecha de caducidad o consumo preferente.

Si el producto en posesión no coincide exactamente con el lote afectado, no existe riesgo.

3️⃣ Seguir las recomendaciones oficiales.

En caso de haber consumido el producto o pertenecer al grupo afectado, deben seguirse las instrucciones indicadas en la nota informativa de la alerta (por ejemplo, no consumirlo, devolverlo al establecimiento o acudir a un centro sanitario si aparecen síntomas).

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Es fundamental obtener la información sobre alertas alimentarias únicamente de fuentes fiables, para evitar rumores o desinformación.
Las principales fuentes recomendadas son:

  • La página web oficial de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN).
  • Las redes sociales oficiales de la AESAN.
  • Las páginas web y redes sociales de las autoridades sanitarias de las comunidades autónomas.

Consultar fuentes no oficiales puede generar confusión y tomar medidas innecesarias. Seguir las indicaciones de estas entidades garantiza que las acciones frente a una alerta alimentaria sean correctas y seguras.

Tipos de alertas alimentarias

1️⃣ Alertas de interés para toda la población

Son aquellas alertas que deben ser informadas públicamente debido a:

  • Su repercusión sanitaria.
  • La posible distribución al consumidor final.

Se trata de productos que podrían afectar a cualquier persona, independientemente de sus características individuales.


2️⃣ Alertas para personas con alergias, intolerancias u otros efectos adversos

Estas alertas se producen por la presencia de ingredientes o sustancias no indicadas en el etiquetado que pueden causar diversas afecciones en personas sensibles. En algunos casos, estas afecciones pueden suponer un riesgo grave para la salud.
Se incluyen principalmente:

  • Alérgenos (por ejemplo, frutos secos, huevo, leche).
  • Sustancias que producen intolerancias (como lactosa o ciertos aditivos).
  • Gluten, que puede afectar a personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten.

3️⃣ Alertas para personas que consumen complementos alimenticios

Se trata de alertas relacionadas con productos que contienen sustancias farmacológicamente activas y que se comercializan como complementos alimenticios sin supervisión sanitaria adecuada.
Estas alertas incluyen productos utilizados para:

  • Incrementar el vigor sexual.
  • Favorecer el desarrollo muscular.
  • Estimular la pérdida de peso.

Al no estar bajo control de las autoridades sanitarias, estos productos suponen un grave riesgo para la salud de quienes los consumen.

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