El Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles: una herramienta clave para las personas consumidoras

Desde HISPACOOP, valoramos muy positivamente la aprobación del Reglamento (UE) 2024/1781 sobre Ecodiseño de Productos Sostenibles (ESPR), (en adelante ESPR) una norma que representa un cambio estructural en la manera en que se conciben, fabrican, comercializan y utilizan los productos en la Unión Europea. Este reglamento no solo responde al desafío medioambiental y al agotamiento de recursos, sino que lo hace desde un enfoque integral que sitúa también a las personas consumidoras en el centro del proceso de transición ecológica.

Con el Reglamento se pretende acelerar la transición hacia un modelo de economía circular. La publicación en el DOUE del Reglamento (UE) 2024/1781 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos sostenibles, se modifican la Directiva (UE) 2020/1828 y el Reglamento (UE) 2023/1542 y se deroga la Directiva 2009/125/CE[1], supone una mejora significativa de la circularidad, el rendimiento energético y otros aspectos medioambientales de los productos comercializados en la Unión Europea (UE).  El ESPR constituye la piedra angular del enfoque de la Comisión Europea hacia productos más sostenibles desde el punto de vista medioambiental y circular, fomentando el ecodiseño de los productos para ser más sostenibles.

Este reglamento pretende convertir los productos sostenibles en la norma, mejorando el marco de los requisitos de diseño ecológico que son aplicables a los productos relacionados con la energía (Directiva 2009/125/CE sobre diseño ecológico) para incluir una gama más amplia de productos con criterios de sostenibilidad más estrictos.  Es por ello por lo que la norma amplía y refuerza el marco anterior de diseño ecológico, que estaba limitado a productos relacionados con la energía, y lo extiende a prácticamente todos los bienes físicos. Lo más relevante desde una perspectiva de consumo es que promueve criterios obligatorios de sostenibilidad en toda la cadena de valor del producto, con implicaciones directas sobre su durabilidad, posibilidad de reparación, reciclabilidad y eficiencia en el uso de los recursos. El objetivo no es otro que hacer de los productos sostenibles la norma, y no la excepción. Uno de los elementos que más destacamos como organización de consumidores es la apuesta decidida por fomentar productos más duraderos y reparables. Se trata de una demanda constante del movimiento consumerista, que ha denunciado durante años la obsolescencia prematura de los productos y las barreras impuestas a la reparación. Con este reglamento, se introducen requisitos para garantizar el acceso a piezas de repuesto, manuales de reparación claros y la disponibilidad de herramientas, todo ello durante un periodo razonable y a precios asequibles. Esto facilita a las personas consumidoras mantener y prolongar el uso de los productos que adquieren, en lugar de verse abocadas a la sustitución.

El reglamento es aplicable a todo bien físico que se introduzca en el mercado o se ponga en servicio, incluidos los componentes y los productos intermedios, con la excepción de alimentos, piensos, medicamentos, plantas, animales, microorganismos vivos, productos de origen humano, productos de origen vegetal y animal directamente relacionados con su futura reproducción, y determinados tipos de vehículos. El alcance del ESPR no solo son con los productos electrónicos, sino que se amplía a la gama de productos como los textiles, plásticos, electrónica, etc.

Introduce los requisitos de rendimiento, de tal forma que los productos deben estar basados en la durabilidad, eficiencia energética, fin de vida útil, etc. El ESPR también introduce criterios vinculados a la reciclabilidad. Para ello, se establece la obligación de diseñar productos que puedan desmontarse fácilmente y utilizar materiales que no dificulten su reciclaje. Además, se exige etiquetado claro de los componentes para facilitar su tratamiento adecuado. Desde el punto de vista de HISPACOOP, este aspecto es esencial para contribuir a una economía circular real y evitar que los productos acaben en vertederos o se quemen como residuos.

El nuevo reglamento también establece la posibilidad de aplicar puntuaciones que valoren la reparabilidad y durabilidad de los productos. Estas puntuaciones, si se implementan de forma clara y comprensible, pueden facilitar enormemente la toma de decisiones por parte de las personas consumidoras y usuarias, que podrán comparar productos no solo por precio o prestaciones técnicas, sino también por su impacto ambiental a lo largo del tiempo.

Un aspecto que consideramos especialmente relevante es la introducción de medidas contra la destrucción de productos de consumo no vendidos. A partir de 2026, estará prohibido destruir determinadas prendas, calzado y accesorios, salvo que se justifique que no hay alternativa viable. Además, las empresas deberán informar anualmente del número de productos desechados y su destino. Este tipo de medidas responde a una lógica de responsabilidad frente al despilfarro y la gestión insostenible de recursos, muy necesaria en el actual contexto climático y social.

La norma también refuerza los requisitos de información. Se prevé que los productos comercializados incluyan datos claros sobre su rendimiento ambiental, instrucciones de uso seguro, composición y métodos de reciclaje. Esta información deberá estar disponible tanto en soportes físicos como digitales y ser accesible para todas las personas consumidoras, incluidas aquellas con necesidades específicas, lo cual valoramos de manera muy positiva. El Reglamento incorpora numerosas referencias por la que se subraya la importancia de proporcionar información clara y accesible a las personas consumidoras sobre las características de sostenibilidad de los productos, así como la protección de los derechos en caso de incumplimiento de los requisitos de diseño ecológico. A fin de mejorar la sostenibilidad medioambiental de los productos, los requisitos de información deben guardar relación con un parámetro del producto seleccionado pertinente para el aspecto del producto, como la huella medioambiental y de carbono del producto y su durabilidad. El Reglamento introduce una serie de obligaciones referidas a la información, por ejemplo, exige que los fabricantes faciliten información sobre el rendimiento del producto en relación con un parámetro del producto seleccionado u otra información que pueda influir en la manera de manejar el producto.

Otro de los pilares del reglamento es la trazabilidad. Para ello se introduce el Pasaporte Digital de Producto (DPP) que contiene información sobre los materiales, los componentes, los atributos de sostenibilidad de un producto. Es una herramienta digital que permitirá a las personas consumidoras conocer aspectos clave de sostenibilidad de los productos, como la huella de carbono, la presencia de sustancias preocupantes o el contenido reciclado. Con el uso del Pasaporte Digital de Producto y la obligación de aportar información precisa sobre la procedencia de materiales y procesos, se favorece un control mucho mayor sobre la cadena de suministro. Es un avance fundamental que deberá acompañar a los productos introducidos en el mercado de la UE. También incluirá instrucciones detalladas para su instalación, uso, mantenimiento, reparación, reciclaje y eliminación al final de su vida útil. Es una mejora sustancial en la transparencia informativa que permitirá decisiones de compra más informadas y conscientes. Se establece como obligación el ofrecer un pasaporte digital del producto como requisito para poder introducirlo en el mercado o ponerlo en servicio. Desde HISPACOOP consideramos que esto tiene un efecto doblemente positivo: por un lado, permite a las personas consumidoras ejercer un consumo más consciente, y por otro, obliga a los fabricantes a asumir su responsabilidad ambiental y social en todo el ciclo de vida del producto. Con esta información se dota a todos los eslabones de la cadena la posibilidad de conocer la información relevante del producto, garantizando la trazabilidad de los productos en todo momento, desde su fabricación hasta el final de su vida útil, fomentando una gestión responsable de los recursos, y, sobre todo, conseguir una economía circular y crear mayor transparencia.

En términos de impacto global, el reglamento establece que también los productos importados deberán cumplir con los mismos estándares de sostenibilidad exigidos dentro de la UE. Esto implica una armonización normativa que refuerza la protección del consumidor europeo y promueve la responsabilidad ambiental más allá de nuestras fronteras. Esta coherencia normativa es clave para que las personas consumidoras puedan confiar en que cualquier producto presente en el mercado interior de la UE cumple con unos requisitos mínimos de sostenibilidad.

Este reglamento incluye estrictos requisitos de sostenibilidad con el propósito de mitigar el impacto ambiental de los mismos a lo largo de su ciclo de vida, desde la producción hasta la eliminación. En concreto, el Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles (ESPR) apunta a estos nuevos requisitos de ecodiseño relacionados con:

La norma reconoce el papel de la contratación pública ecológica como palanca de cambio, al obligar a las administraciones públicas a considerar criterios de sostenibilidad en sus compras. Esta medida puede generar un efecto arrastre en el mercado, impulsando a los fabricantes a desarrollar productos más sostenibles, que después estarán también disponibles para las personas consumidoras.

En conclusión, el Reglamento de Ecodiseño de Productos Sostenibles supone un paso firme y necesario hacia un modelo de consumo más responsable y coherente con los retos ambientales actuales. Como organización de consumidores, celebramos especialmente que esta normativa reconozca el papel activo que deben jugar las personas consumidoras en la transición ecológica, proporcionándoles herramientas eficaces, información clara y productos adaptados a criterios de sostenibilidad. Con estas medidas, la UE avanza hacia un futuro donde la sostenibilidad sea inherente a la economía, garantizando un legado ambiental más responsable para las generaciones futuras.

HISPACOOP continuará velando por que la implementación del ESPR se realice de forma ambiciosa y coherente, garantizando que la sostenibilidad no sea solo una cuestión técnica, sino una realidad accesible para todas las personas consumidoras y usuarias. La transición ecológica no puede lograrse sin el compromiso y la participación de todos los eslabones de la cadena, sobre todo para seguir avanzando en la dirección adecuada hacia una mayor sostenibilidad de los productos priorizando el ecodiseño.


[1]  Reglamento (UE) 2024/1781 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 13 de junio de 2024, por el que se instaura un marco para el establecimiento de requisitos de diseño ecológico aplicables a los productos sostenibles, se modifican la Directiva (UE) 2020/1828 y el Reglamento (UE) 2023/1542 y se deroga la Directiva 2009/125/CE.  https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/HTML/?uri=OJ:L_202401781

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