El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, presentó el 21 de enero, ante el Consejo de Ministros, la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA), que actuará como marco general para las políticas públicas orientadas a lograr un sistema agroalimentario y pesquero más sostenible y competitivo. La ENA define la posición de España frente a los próximos retos en materia agroalimentaria, un ámbito que se perfila como uno de los ejes principales de la nueva legislatura europea.
Esta estrategia responde a la necesidad de construir un sistema alimentario capaz de satisfacer las demandas actuales y futuras de la población, proteger y revitalizar el medio rural, y reforzar la posición de España como potencia agroalimentaria a nivel mundial.
Con este enfoque estratégico, el Ejecutivo optimiza los instrumentos y programas públicos existentes y alinea las políticas estatales para facilitar una transición hacia un modelo alimentario innovador, sostenible y rentable.
ESPAÑA, POTENCIA AGROALIMENTARIA
El objetivo principal de la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) es consolidar a España como una potencia alimentaria a nivel global.
Actualmente, España es el cuarto país exportador de alimentos en la Unión Europea y el séptimo a nivel mundial, con un valor comercializado de 74.662 millones de euros entre noviembre de 2023 y octubre de 2024 (último dato disponible). La balanza comercial es positiva, con un superávit cercano a los 19.500 millones de euros. España es líder mundial en producción de aceite de oliva, segunda en vino, tercera en carne de porcino y encabeza la producción de acuicultura en Europa.
Además, es el país europeo con mayor renta agraria, alcanzando 37.759 millones de euros en 2024, un incremento del 14,2 % respecto al año anterior.
Este crecimiento se debe tanto al aumento del valor de la producción —que alcanzó una cifra histórica de 68.430 millones de euros— como a la recuperación del volumen productivo tras dos campañas afectadas por la sequía.
La alimentación no solo es esencial para mantener una sociedad sana y una buena calidad de vida, sino que también constituye un pilar fundamental de la economía española, con implicaciones directas en la preservación del medio ambiente. En los últimos tres años, la seguridad alimentaria europea ha enfrentado desafíos importantes derivados de circunstancias geopolíticas, como la guerra en Ucrania, y fenómenos climáticos que afectan la producción y las actividades clave en agricultura, ganadería y pesca. Atender estas incertidumbres y garantizar la estabilidad del sistema alimentario es otra de las prioridades de la ENA.
ESPAÑA, ACTOR DECISIVO EN EL DEBATE ALIMENTARIO EUROPEO
Garantizar la seguridad alimentaria es un objetivo estratégico prioritario para la nueva Comisión Europea, constituida a finales de 2024. Con la elaboración de la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA), España busca anticiparse, posicionarse e influir en este debate.
La ENA parte de la necesidad de desarrollar una planificación estratégica que garantice la autonomía alimentaria tanto a nivel nacional como europeo, asegurando el abastecimiento a precios asequibles bajo un modelo de producción y comercialización sostenible, además de fomentar las relaciones comerciales internacionales. Este enfoque también contempla el fortalecimiento del papel de los distintos actores de la cadena alimentaria, especialmente los productores primarios —agricultores, ganaderos y pescadores—, así como la industria y la distribución.
DESAFÍOS
En este planteamiento integral, la ENA identifica seis desafíos fundamentales que deben ser abordados para lograr sus objetivos:
1.Abastecimiento estratégico. Incluye acciones destinadas a garantizar la disponibilidad y estabilidad del suministro alimentario, implementar políticas comerciales que aseguren la competitividad del sector agroalimentario y pesquero español, optimizar la eficiencia a lo largo de toda la cadena de valor y establecer protocolos de respuesta ante situaciones de crisis.
2.Sistemas alimentarios sostenibles. Propone acciones para integrar la sostenibilidad en ámbitos clave, como las compras públicas y la gestión responsable de envases. Además, se fomentan prácticas y proyectos que impulsen la circularidad y la bioeconomía, aprovechando y valorizando subproductos. También se contempla el desarrollo de normativa sobre prácticas sostenibles, la promoción de la venta de productos locales, frescos y de temporada mediante canales cortos, la reducción del desperdicio alimentario, y la formación y asesoramiento a todos los agentes implicados en la transición hacia un sistema alimentario más sostenible.
3.Fortalecimiento de las áreas rurales y costeras. Se afronta desde una triple perspectiva: en primer lugar, garantizar una formación adecuada al sector para mejorar su competitividad. En segundo, valorizar y fortalecer el medio rural mediante el apoyo económico y la implementación de políticas rurales orientadas a construir un sector sostenible y eficiente. Y en tercer lugar, fomentar el relevo generacional para asegurar el futuro del medio rural y costero.
4.Alimentación saludable. Incluye medidas para proteger la dieta española y garantizar su accesibilidad a toda la población. Asimismo, contempla acciones para formar e informar sobre hábitos saludables mediante campañas de sensibilización y el refuerzo de la educación nutricional en los colegios.
5.Innovación y tecnología en alimentación. Busca impulsar la innovación y la digitalización en los modelos de producción, fomentar la generación y transferencia de conocimiento entre los distintos agentes de la cadena alimentaria, promover inversiones en tecnologías innovadoras y digitales, y desarrollar una regulación que facilite y potencie la innovación en el sector.
6. Información alimentaria al consumidor. Incluye medidas para mejorar la información disponible a través del etiquetado, así como en los canales de compra y puntos de venta. Además, contempla acciones relacionadas con la veracidad y calidad de la información proporcionada en campañas de comunicación, garantizando que los consumidores reciban datos claros y fiables sobre los alimentos.
PROCESO PARTICIPATIVO ABIERTO.
Debido al carácter transversal de la alimentación, la elaboración de la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) se ha basado en un proceso participativo abierto, llevado a cabo durante el segundo semestre de 2024.
El objetivo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha sido escuchar y recoger las sensibilidades, preocupaciones y aportaciones de todos los actores implicados en el sector alimentario, garantizando que todas las perspectivas estén reflejadas en este documento estratégico.
Más información sobre la ENA, disponible en la página web del ministerio.
FOTO: MAPA