HISPACOOP presentó a la Vicepresidenta Yolanda Díaz los principales retos y demandas de la distribución en forma cooperativa.
Antes del Encuentro, la Vicepresidenta visitó el Supermercado Cooperativo La Osa, un ejemplo claro de cómo el modelo cooperativo en la distribución combina participación de las personas socias, consumo responsable y respuesta a necesidades sociales reales desde la Economía Social.
A continuación, se celebró el Encuentro de la Vicepresidenta con diversos representantes del sector, un espacio clave para poner en valor el papel de las cooperativas de consumo en la distribución y para compartir algunas reflexiones clave sobre el presente y el futuro del sector de la distribución y también en relación con la Ley Integral de Impulso de la Economía Social.
La distribución alimentaria es uno de los sectores más competitivos de la economía. Las cooperativas de consumo distribuimos en torno al 8 % del mercado nacional (cerca del 10 % si sumamos cooperativas de servicios). En la práctica, una de cada diez personas en España se alimenta con productos adquiridos en una cooperativa.
HISPACOOP, en el sector de la alimentación, agrupa cooperativas muy diversas: desde pequeñas iniciativas locales vinculados a la sostenibilidad como La Osa, Biolíbere, Besana, hasta grandes cooperativas líderes del mercado como Eroski o Consum.
Más allá del tamaño, compartimos rasgos que definen nuestro modelo:
la defensa activa de las personas consumidoras, con campañas pioneras en ámbitos como la reducción del desperdicio alimentario o la información y formación en consumo responsable; el protagonismo real del socio, a través de múltiples fórmulas de participación; y un sector claramente feminizado, también en puestos de responsabilidad.
Mirando a los próximos años, los retos son claros y compartidos:
la digitalización, entendida tanto como herramienta de competitividad como de participación social; la adaptación a nuevas formas de consumo, como el e-commerce y la venta híbrida, garantizando su sostenibilidad ambiental; la inversión en modelos más sostenibles, con productos locales y economía circular; la respuesta a consumidores cada vez más exigentes; y la presión de un entorno regulatorio y de mercado cada vez más complejo, donde la unidad de mercado resulta clave para evitar costes innecesarios que acaban repercutiendo en el consumidor.
En este contexto, la Ley Integral de Impulso de la Economía Social representa una oportunidad relevante para reforzar el sector. Desde las cooperativas de consumo compartimos, junto con otras familias cooperativas, la sensación de que esta ley podría haber ido más lejos en el reconocimiento de nuestra realidad económica y social y en la eliminación de obstáculos que limitan nuestro desarrollo, especialmente en ámbitos como el marco jurídico, organizativo y sobre todo fiscal, donde seguimos contando con una legislación del siglo pasado.
Las cooperativas de consumo demostramos cada día que es posible competir en el mercado, defender a las personas consumidoras y avanzar hacia modelos más sostenibles y democráticos. Para ello, es fundamental contar con políticas públicas y un marco normativo que acompañen y potencien esta realidad, y no que la frenen.
Desde HISPACOOP seguiremos contribuyendo al diálogo institucional para que las cooperativas de consumo, cuenten con el reconocimiento y las herramientas que merecen.