El Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR) comienza a aplicar nuevas obligaciones que afectarán progresivamente a los productos que compramos, a sus envases y a la forma en que los reutilizamos y reciclamos. HISPACOOP destaca la importancia de que estos cambios se traduzcan en envases más fáciles de reciclar, menos innecesarios y con información clara para las personas consumidoras.
El nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre envases y residuos de envases (PPWR) establece un marco común para toda la Unión Europea y modifica de forma progresiva las condiciones de diseño, comercialización, reutilización, reciclabilidad y gestión de los envases. Algunas de sus obligaciones comienzan a aplicarse desde el 12 de agosto de 2026, mientras que otras se incorporarán de forma gradual durante los próximos años.
Para HISPACOOP, la aplicación de esta normativa debe analizarse también desde la perspectiva de las personas consumidoras. El envase forma parte de prácticamente todas las decisiones de compra y, por tanto, cualquier cambio en su diseño, composición, información o gestión tiene una incidencia directa en la vida cotidiana.
Menos envases innecesarios y menos residuos
Uno de los objetivos del Reglamento es reducir la generación de residuos y promover un diseño de los envases que tenga en cuenta todo su ciclo de vida. Para ello, establece requisitos de minimización y limita determinados formatos y usos considerados innecesarios.
A partir de 2030 se limitará, entre otras cuestiones, el espacio vacío en determinados envases de agrupación, transporte y comercio electrónico, y se prohibirán determinados diseños que puedan inducir a error sobre la cantidad real de producto, como los falsos fondos o las dobles paredes. También se establecen restricciones a determinados envases de plástico de un solo uso.
Para las personas consumidoras, esto debe traducirse en compras con menos envase superfluo y en una mejor relación entre el producto adquirido y los materiales utilizados para presentarlo y protegerlo.
Envases diseñados para poder reciclarse
El PPWR establece que los envases deberán avanzar hacia una mayor reciclabilidad y que, progresivamente, deberán poder ser reciclados a escala suficiente. El objetivo es que el diseño del envase facilite su posterior recogida, clasificación y reciclado.
Este cambio es especialmente relevante para las personas consumidoras. No basta con pedir que se recicle más: los productos deben estar diseñados desde el principio para que sus envases puedan gestionarse adecuadamente cuando se conviertan en residuos.
Además, el PPWR establece porcentajes mínimos de plástico reciclado en determinados tipos de envases, contribuyendo a generar una mayor demanda de materias primas secundarias.
Información más clara para saber cómo gestionar cada envase
La correcta separación de los residuos depende también de que las personas consumidoras dispongan de información clara y comprensible. El Reglamento establece nuevas obligaciones de marcado e información de los envases y prevé una progresiva armonización de estos elementos a escala europea.
Desde HISPACOOP consideramos esencial que esta información sea clara, visible, homogénea y fácil de interpretar, evitando que la responsabilidad recaiga exclusivamente sobre el consumidor cuando el propio diseño del envase dificulta conocer cómo debe gestionarse.
La información ambiental debe ayudar a tomar decisiones y a gestionar correctamente los residuos, no convertirse en una fuente adicional de confusión.
Más posibilidades para reutilizar y rellenar
El nuevo Reglamento impulsa el paso de un modelo basado principalmente en «usar y reciclar» hacia otro en el que tengan mayor presencia la reutilización y el rellenado.
Entre otras medidas, se establecen objetivos de reutilización para determinados envases y se prevé que los establecimientos que ofrecen comida o bebida para llevar permitan que la persona consumidora utilice su propio recipiente, en las condiciones establecidas por la normativa. Asimismo, deberán ofrecer progresivamente alternativas de envases reutilizables.
Para HISPACOOP, estas alternativas deben estar diseñadas pensando en los hábitos reales de las personas consumidoras: ser sencillas, accesibles y económicamente razonables. La reutilización solo podrá consolidarse si no supone una carga desproporcionada para quien compra o consume.
Mayor atención a la seguridad de los materiales
El Reglamento también introduce restricciones sobre determinadas sustancias en los envases. Entre ellas, se establecen medidas relativas a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en envases destinados a estar en contacto con alimentos.
La protección de la salud y la seguridad de las personas consumidoras debe seguir siendo un elemento central en la evolución hacia envases más sostenibles, y en este punto HISPACOOP quiere que se garantice al máximo la seguridad de las personas. La sustitución de materiales o sustancias debe garantizar que las alternativas mantienen los niveles de seguridad exigibles para los productos y alimentos que contienen.
El SDDR será también una realidad para las personas consumidoras
Otro de los cambios relevantes es la consolidación de los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR). El Reglamento establece que los Estados miembros deberán garantizar, para 2029, sistemas de devolución obligatorios para determinadas latas y botellas de bebidas de hasta tres litros, con el objetivo de alcanzar una recogida selectiva del 90 %.
Para HISPACOOP, la implantación de estos sistemas debe realizarse desde una perspectiva centrada en las personas consumidoras. La devolución de los envases debe integrarse en los hábitos cotidianos de compra, con puntos de retorno próximos, reglas sencillas, información clara y un reembolso fácil e inmediato del depósito.
Un cambio que debe facilitar un consumo más sostenible
El PPWR introduce obligaciones para toda la cadena de valor, pero sus efectos acabarán llegando a la experiencia cotidiana de las personas consumidoras: qué envases encontramos en los establecimientos, cuánto material contienen, qué alternativas reutilizables existen, qué información aparece en ellos y cómo podemos gestionarlos cuando dejan de ser útiles.
Por ello, HISPACOOP considera que la aplicación del Reglamento debe garantizar que la transición hacia una economía más circular no traslade nuevas cargas o responsabilidades a las personas consumidoras sin ofrecerles, al mismo tiempo, alternativas sencillas y accesibles.
La sostenibilidad del envase no puede depender únicamente de que el consumidor sepa qué hacer con él al final de su vida útil. Debe comenzar mucho antes: en su diseño, en los materiales utilizados, en la reducción de los elementos innecesarios y en la información que acompaña al producto.
El reto será conseguir que estas nuevas reglas se traduzcan en algo tangible para las personas consumidoras: menos residuos, envases más fáciles de gestionar, más opciones de reutilización y una información que permita tomar decisiones y actuar correctamente sin añadir complejidad a la vida cotidiana.